Noticias

20 de marzo de 2017

“En el futuro, un viaje de ida y vuelta al espacio costará nueve euros”, solía decir Arthur Charles Clarke, autor de “2001, una Odisea Espacial”.

“En el futuro, un viaje de ida y vuelta al espacio costará nueve euros”, solía decir Arthur Charles Clarke, autor de “2001, una Odisea Espacial”.

Clarke, es conocido como el autor de “2001 una Odisea Espacial”, libro llevado al cine de forma magistral por el director americano Stanley Kubrick. Pero Clarke, además, es un indiscutible visionario de la tecnología y de la ciencia.

Arthur Charles Clarke, nació en Minehead, un pueblo costero de Somerset, Reino Unido, el 16 de diciembre de 1917 y murió un 19 de marzo de 2008, en Colombo, Sri Lanka.

Tras acabar los estudios secundarios en su ciudad de origen, en 1936, se muda a Londres; allí se interesa por las ciencias espaciales y la astronáutica y comienza a escribir sus primeros relatos de ciencia ficción; en esos años, se asocia a la Sociedad Interplanetaria Británica.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1939, se une a la Royal Air Force, llegando a convertirse en el oficial encargado del primer radar de control desde tierra, en sus ensayos experimentales. Al final de la guerra, publica su artículo “Extra-terrestrial Relays”, con el que estableció las bases de los satélites artificiales de órbita geoestacionaria, llamada órbita Clarke en su honor. Este, es su aporte más significativo al mundo de la ciencia, la idea de utilizar estos satélites geoestacionarios en los sistemas de comunicación, adelantándose incluso en la idea de la creación la red de Internet.

“La nueva era espacial -y la nueva era de cualquier cosa- tiene que pasar por una inevitable revolución energética”, decía.

Tras la Segunda Guerra Mundial, consigue una beca para estudiar en el King’s College, en Londres, en 1948, donde logró graduarse con honores en sus estudios universitarios en física y matemáticas.

En abril de 1946, publica su primer relato de ciencia ficción “Loophole” para Analog Ciencia Ficción and Fact, una publicación estadounidense especializada en ciencia-ficción moderna y para la cual escribieron los grandes escritores del género, como Isaac Asimov, Poul Anderson y Robert A. Heinlein.
“Estoy seguro de que el universo está lleno de vida inteligente. Simplemente ha sido demasiado inteligente como para venir aquí”, escribió.

Sus textos, le convirtieron en uno de los autores de ciencia-ficción más reconocidos del mundo. Sus historias, a menudo se contextualizan alrededor de un único tema científico, concluyendo el relato con un cierre sorprendentemente creativo.

E. G. O’Brien y Charles Willis, fueron los seudónimos que utilizó durante sus primeros años como escritor. La novela que lo lanzó a la fama, surgió de un guion que el propio Clarke escribió junto a Stanley Kubrick, “2001: una Odisea Espacial”. Clarke, luego del estreno de la película, escribió la novela, basándose en el guion del filme. Y, además, también escribiría hasta 3 secuelas posteriores.

Su éxito, le valió para ganar el “Premio Hugo de novela 1980”, con “Fuentes de paraíso”, donde relata la construcción de un ascensor espacial de 36.000 kilómetros de altura. La órbita geoestacionaria que lleva su nombre, se encuentra justamente a 36.000 kilómetros sobre el ecuador terrestre.

Escritor, filántropo e investigador científico, autor tanto de ciencia ficción, como de ensayos, tiene en su haber más de 70 títulos como “2001: una odisea del espacio” y sus secuelas “2010: Odisea dos”, “2061: Odisea tres” y “3001: Odisea final”, o “Luz de otros días”, “El martillo de Dios”, “Cita con Medusa”, Premio Hugo, “Cita con Rama”, con la que consiguió los premios Nébula de 1973, Hugo, Locus y John W. Campbell Memorial de 1974 a la mejor novela de ciencia-ficción, o “Fuentes de paraíso”, premio Hugo de novela 1980.

Su obra de divulgación científica y su estilo, puede compararse al estilo Isaac Asimov.

En 1953 se casó con Marilyn Mayfield, separándose a los seis meses. Desde 1956 y hasta su muerte, el 19 de marzo de 2008, a raíz de un paro cardiorrespiratorio, vivió en la isla de Sri Lanka.

Allí se interesó por la exploración submarina y por la cultura hindú, de la que fue un gran conocedor.
“La tragedia más grande de toda la historia de la humanidad probablemente sea el secuestro de la moral por parte de la religión”, decía.

En 1998 se la reina Isabel de Inglaterra le nombró “Sir”, al otorgarle el título de caballero de la Orden del Imperio Británico, por su obra.


Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitar la navegación. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.

aceptar más información