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31 de mayo de 2017

Kate Bolick: "En cierto sentido la solterona fue la primera mujer trabajadora"

por Por Hebe Schmidt, desde Madrid (para Agencia de Noticias Télam)

Kate Bolick: "En cierto sentido la solterona fue la primera mujer trabajadora"

Kate Bolick: "En cierto sentido la solterona fue la primera mujer trabajadora" La Agencia Télam entrevistó a la autora de "Solterona. La construcción de una vida propia", en su visita a la capital de España.


Kate Bolick, la autora de "Solterona. La construcción de una vida propia", un fenómeno editorial en los Estados Unidos, dialogó con Télam a su paso por Madrid, donde dijo que "ser solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen, y al que otras personas llegan" en un momento de sus vidas.

En "Solterona. La construcción de una vida propia" (Malpaso), Bolick contextualiza una reflexión sobre las mujeres solteras a partir de revisión del material de otras cinco escritoras pioneras del feminismo como Edith Warthon, Maeve Breenan, Neith Boyce, Edna St. Vicent Millay y Charlotte Perkins Gilman y la suya propia, dado que, a los 35 años, Bolick decidió ser soltera.

Su obra explora la posibilidad de vivir una vida plena en soledad, e invita a las mujeres a valorar y encarar con pasión el proyecto de vivir solas. Bolick, nacida en 1972, vive en Brooklyn, es editora de The Atlantic y colaboradora de Elle, Cosmopolitan, Vogue, The New York Times, The Wall Street Journal y CNN, pero es más conocida a raíz de ser "la autora del best seller de Nueva York".

- Télam: ¿Cómo surge la idea de escribir sobre las solteronas?
- Kate Bolick: Fue a raíz de mi propia experiencia. De pequeña creía que me casaría y tendría hijos, pero me iba haciendo mayor y no encontraba pareja. Incluso llegué a pensar que el problema era yo. Luego comencé a preguntarme acerca de por qué había tan pocos casos de mujeres solteras felices instalados en el imaginario social. Parecía que las únicas solteronas que habían tenido una vida feliz fueron Carrie Bradshaw o Bridget Jones. Entonces me dije: ¿dónde están las orgullosas solteras de entre 1890 y 1970? Y así fue como comencé a recopilar historias de vida de mujeres que habían vivido vidas no convencionales y, finalmente, en 2012, me senté a escribir sobre ellas.

- T: ¿Cómo cree que ha evolucionado el tema en un mundo tan cruzado por las convenciones sociales?
- K. B.: En parte eso es algo que me fascina del término "solterona", cómo ha evolucionado a través del tiempo. Tuvo su origen en la Edad Media: se usaba para describir a las personas que cosían, la única forma respetable con la que contaban las mujeres que trabajaban fuera del hogar. En cierto sentido la solterona fue la primera mujer trabajadora. La palabra no tenía connotaciones negativas hasta que llegó la América colonial, donde las mujeres solteras suponían una amenaza para una sociedad que necesitaba aumentar su población. Pero a medida que aumentaron los derechos de las mujeres, el término dejó de usarse. Hoy en día se usa en broma para designar la imagen de una vieja frígida e infeliz que vive sola con un montón de gatos.

- T: Por lo que se desprende de su libro, convertirse en solterona conlleva todo un proceso consciente, dado que la mujer debe enfrentarse a las convenciones sociales preestablecidas por la sociedad, la familia o la escuela...
- K.B.: Así es. Ser una solterona es un estado mental con el que algunas personas nacen y al que otras personas llegan. Yo estoy en la mitad. Durante mucho tiempo anhelaba estar sola, pero el mero deseo me aterrorizaba, parecía antinatural, peligroso, insensato. Esto era porque, por supuesto, no sabía nada acerca de la larga historia de mujeres que vivían solas y felices.

- T: Según su libro la soltería ha pasado a ser un estado más de la vida como el matrimonio o el divorcio.
- K.B.: Sí, y es que con el incremento de la edad a la que la gente se casa ahora, la disminución de la cantidad de matrimonios, la ubicuidad del divorcio y la larga esperanza de vida de la población, todos viviremos solos en algún momento de nuestras vidas, ya sea de jóvenes, en la mediana edad o al final.

Conozco a tanta gente feliz de vivir sola como a personas que son felices en pareja ”

KATE BOLICK
- T: ¿Las mujeres que eligen estar solas siguen siendo estigmatizadas?
- K.B.: Depende de donde vivan. Las ciudades son mucho más hospitalarias con las mujeres solteras. La situación se hace más difícil en pueblos pequeños y en las áreas rurales, donde la sociedad y la cultura son más conservadoras.

- T: La cantidad de solteras crece en las sociedades más modernas. ¿La soltería atiende a una evolución o a una involución social?
- K.B.: Claramente se trata de una evolución, dado que al hablar de soltería estamos hablando de libertad, de mujeres que son libres de perseguir vidas que no contemplan el matrimonio e incluso la maternidad, si así lo deciden, igual que lo hombres.

- T: ¿La soltería es reversible, o es difícil desandar el camino de la autonomía?
- K.B.: Por supuesto que es reversible, al igual que el matrimonio.

- T: ¿Se puede alcanzar la felicidad plena estando sola?
- K.B.: Depende de las personas. Conozco a tanta gente feliz de vivir sola como a personas que son felices en pareja.

- T: ¿La soledad es un derecho histórico arrebatado a las mujeres, como usted plantea en su obra?
- K.B.: Totalmente. Piensa en esto nada más: durante siglos se esperaba que las mujeres cargasen con la mayor cantidad de hijos posibles. Nunca estaban solas. A la sociedad le aterrorizaba una mujer sola. Las brujas eran ahorcadas y quemadas por el crimen de vivir solas.

- T: ¿Soltería y maternidad son términos que pueden ir de la mano?
- K.B.: Todas las solteras que decidieron no tener hijos, están muy contentas con su decisión. Y todas las madres solteras que conozco están felices de no tener pareja.

- T: En la Argentina al igual que en los Estados Unidos se acrecienta el número de solteras, ¿cree que con el tiempo podrán ser susceptibles de convertirse en un target a ser valorado por las marcas, productos y servicios como lo es el colectivo gay?
- K.B.: Estoy realmente sorprendida de que las empresas aún no estén al tanto de que se trata de una demografía creciente. No es solo que las personas solteras, en masa, representen a una gran parte del poder adquisitivo, es que también tienen necesidades y deseos distintos de las personas que viven con pareja o en familia.


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